Un número creciente de descendientes de japoneses en el extranjero viaja a Japón para rastrear sus raíces familiares. Las redes sociales y la debilidad del yen están impulsando esta tendencia, con centros en Kobe y Okinawa que registran un aumento de visitantes.
Sergio Kohatsu descubrió detalles del viaje de su padre en 1929 desde Nishihara, en la prefectura de Okinawa, a Brasil utilizando registros de pasajeros. Su padre partió aquel año junto a familiares de tres generaciones distintas para trabajar en una plantación de café.
El Centro de Kobe para la Migración e Interacción Cultural en el Extranjero, fundado en 1928, proporciona manifiestos y fotografías de la Biblioteca Nacional de la Dieta. Los grupos que lo visitaron pasaron de 165 en el año fiscal 2024 a 243 en el año fiscal 2025.
Desde el año fiscal 2016, la Biblioteca Prefectural de Okinawa ha gestionado cerca de 250 solicitudes anuales de los aproximadamente 400.000 descendientes de okinawenses en el extranjero. El distrito de Mio en la prefectura de Wakayama y la firma tokiota Kaju también han ampliado sus servicios.
Sachiko Kawakami, profesora de la Universidad de Estudios Extranjeros de Kioto, señaló que este interés puede contribuir a la revitalización regional y al intercambio cultural, al tiempo que pidió mejorar la infraestructura para recibir a los visitantes.