Un equipo del Laboratorio Nacional de Los Alamos ha finalizado una teoría sobre la percepción del color propuesta por Erwin Schrödinger hace casi un siglo. Usando geometría avanzada, los investigadores definieron elementos clave como el eje neutral, mostrando que el matiz, la saturación y la luminosidad provienen de la estructura inherente de la visión del color. Su trabajo aborda defectos de larga data y mejora las aplicaciones en la ciencia de la visualización.
En la década de 1920, el físico Erwin Schrödinger delineó un marco matemático para entender cómo los humanos perciben el color, basándose en las ideas de Bernhard Riemann del siglo XIX sobre espacios perceptivos curvos. La visión del color humano depende de tres tipos de células cono en el ojo, sensibles a la luz roja, azul y verde, que los científicos representan en espacios de color tridimensionales. Durante décadas, el modelo de Schrödinger influyó en la ciencia del color, pero persistieron lagunas, particularmente en la definición del eje neutral: la línea de tonos grises desde el negro hasta el blanco. Roxana Bujack, científica del Laboratorio Nacional de Los Alamos, lideró un equipo que refinó esta teoría aplicando geometría para describir con precisión el matiz, la saturación y la luminosidad. Sus hallazgos, presentados en la Eurographics Conference on Visualization, demuestran que estas cualidades surgen de la estructura interna del sistema de color, no de factores externos como la cultura o la experiencia. «Lo que concluimos es que estas cualidades del color no emergen de construcciones externas adicionales como experiencias culturales o aprendidas, sino que reflejan las propiedades intrínsecas de la métrica del color en sí», dijo Bujack. Esta métrica codifica la distancia percibida entre colores, o cuán diferentes parecen dos colores a un observador. Un logro importante fue establecer el eje neutral puramente a partir de la geometría de la métrica del color, extendiéndose más allá del marco riemanniano tradicional. El equipo también corrigió el efecto Bezold-Brücke, donde el aumento de brillo desplaza el matiz percibido, calculando la ruta más corta en el espacio geométrico en lugar de asumir líneas rectas. De manera similar, abordaron las rendimientos decrecientes en las diferencias de color, donde separaciones mayores se vuelven menos notables. Esta investigación se basa en un artículo de 2022 en los Proceedings of the National Academy of Sciences y se publicó en Computer Graphics Forum en 2025. Financiada por el programa Laboratory Directed Research and Development de Los Alamos y el programa Advanced Simulation and Computing de la National Nuclear Security Administration, el trabajo apoya la visualización en campos como la fotografía, el video, el análisis de datos y las simulaciones de seguridad nacional.