Investigadores de la Universidad de Utrecht han explicado por qué ocurren terremotos en áreas geológicamente estables como Utah y Groningen, desafiando teorías tradicionales. Su estudio revela que fallas antiguas e inactivas se curan y fortalecen durante millones de años antes de liberar el estrés acumulado en un solo evento, a menudo desencadenado por actividades humanas. Este hallazgo ayuda a evaluar riesgos para proyectos subterráneos como la energía geotérmica.
Los terremotos en regiones consideradas estables, como Utah en EE.UU., Soultz-sous-Forêts en Francia y Groningen en los Países Bajos, han desconcertado a los científicos porque los modelos geológicos predicen que las fallas en la corteza terrestre superficial deberían fortalecerse durante el movimiento, previniendo la actividad sísmica. Sin embargo, los temblores aún ocurren en estas áreas, particularmente en los primeros kilómetros de la superficie, donde las actividades humanas como la perforación, la extracción o la inyección de fluidos son comunes.
Un equipo liderado por la Dra. Ylona van Dinther de la Universidad de Utrecht investigó este fenómeno. Su investigación, publicada en Nature Communications el 4 de noviembre de 2025, muestra que las fallas inactivas durante millones de años se 'curan' gradualmente, volviéndose más fuertes con el tiempo y acumulando estrés adicional. Cuando esta resistencia se supera, lleva a una aceleración abrupta a lo largo de la falla, causando un terremoto. 'Las fallas se pueden encontrar casi en todas partes. Las fallas en el subsuelo superficial suelen ser estables, por lo que no esperamos movimientos de choque a lo largo de ellas', explica la Dra. van Dinther.
Estos eventos son típicamente ocurrencias aisladas. Una vez liberado el estrés, la falla entra en un estado más estable, reduciendo el riesgo sísmico futuro. 'Como resultado, no hay más actividad sísmica en ese lugar', dice van Dinther. Esta estabilización significa que la magnitud máxima esperada disminuye con el tiempo, ya que las secciones rotas de la falla actúan como barreras contra terremotos mayores.
El descubrimiento tiene implicaciones para los usos sostenibles del subsuelo, incluyendo la extracción de energía geotérmica y el almacenamiento de energía subterráneo. Al entender la curación y reactivación de las fallas, los científicos pueden identificar mejor sitios más seguros y comunicar riesgos de terremotos únicos, ayudando a minimizar interrupciones en áreas sin registros sísmicos históricos.