El gigante japonés de los cosméticos Shiseido se enfrenta a su mayor desafío en décadas, originado por un costoso fallo en Norteamérica y la pérdida de cuota de mercado ante ágiles rivales asiáticos. Hace seis años, la compañía gastó 845 millones de dólares en adquirir la marca estadounidense Drunk Elephant para captar a clientes más jóvenes, pero desde entonces ha provisionado más de la mitad de la inversión debido a la caída de beneficios y ventas.
Shiseido, que una vez fue un formidable rival de L’Oreal y Estee Lauder Companies, ahora afronta sus obstáculos más significativos en décadas. El fabricante japonés de cosméticos ha sido golpeado por un error costoso en Norteamérica y la pérdida de terreno ante competidores asiáticos ágiles. Hace seis años, Shiseido invirtió 845 millones de dólares en adquirir la marca estadounidense Drunk Elephant, con el objetivo de atraer a un público más joven. Sin embargo, la caída de beneficios y ventas ha obligado a la compañía a deteriorar más de la mitad de esa inversión. Este revés pone de manifiesto desafíos más amplios en el mercado norteamericano. Las dificultades de Shiseido destacan los rápidos cambios en la industria global de los cosméticos, impulsados por tendencias sociales en evolución, ciclos de productos acelerados y la competencia de rivales surcoreanos y chinos. Empresas como Amorepacific y Kolmar Korea han superado a Shiseido, convirtiéndose en los mayores exportadores de cosméticos a EE.UU. Estos jugadores ágiles han superado a la firma japonesa, ilustrando lo rápido que pueden flaquear las marcas de belleza en un mercado dinámico.