El suspendido director de la Fiscalía Pública de Gauteng Sur, Andrew Chauke, testificó en la investigación Nkabinde, que sigue en curso, que años de acusaciones de corrupción han pasado factura a su familia y a sus allegados.
La investigación Nkabinde, presidida por la jueza Bess Nkabinde, continúa analizando la idoneidad para el cargo del suspendido director de la Fiscalía Pública de Gauteng Sur, Andrew Chauke. Establecida por el presidente Cyril Ramaphosa tras las quejas de la ex jefa de la NPA, la abogada Shamila Batohi, sobre decisiones procesales irracionales —incluyendo una supuesta interferencia en casos de alto perfil—, la investigación se ha enfrentado a retrasos previos debido a la retirada de testigos y a la negativa de Batohi a testificar sin representación legal. El 30 de marzo de 2026, en Pretoria, Chauke describió la carga de casi siete años de escrutinio mediático que lo tildaba de 'corrupto y cooptado', lo que le obligaba a dar explicaciones constantes. 'Afecta a todos los que me rodean', dijo. 'A veces te sientas con ellos y, al mirar a través de sus ojos, puedes ver que están muy preocupados. Pero desde el inicio de esta investigación, al escuchar que no hay nada sobre que yo sea corrupto... Simplemente existe esa carga y todo tipo de cosas para mí como persona'. Los procedimientos continúan en medio del examen en curso de las acusaciones.