Mhoni Vidente, nacida en Cuba como Rafael Martínez de León, superó una infancia marcada por la pérdida de su madre y bullying para convertirse en una clarividente reconocida. Su transición de género y un secuestro en los años 90 moldearon su vida, mientras una experiencia sobrenatural en 1989 le otorgó su don de predecir el futuro. Hoy, con millones de seguidores, es una de las videntes más respetadas en México y el mundo del espectáculo.
Mhoni Vidente nació en Cuba con el nombre de Rafael Martínez de León, de sexo masculino, y adquirió la nacionalidad mexicana gracias a su padre originario de Monterrey, Nuevo León. Su apodo deriva de una adaptación en español de la palabra 'dinero'. A los dos años, perdió a su madre por cáncer de matriz, y su abuela materna la crió, respetando su identidad de género desde temprana edad. Debido al bullying en la escuela por no identificarse como varón, su abuela la educó en casa.
A los 15 años, en Cuba, se sometió a su primera cirugía de reasignación de género: la remoción de testículos para detener la producción de testosterona. Al año siguiente, con implantes de senos financiados por su abuela, y a los 18 realizó la vaginoplastia. Hasta 2019, acumuló cuatro cirugías para lograr una apariencia más femenina.
En finales de los 90 e inicios de los 2000, Mhoni salió con un narcotraficante poderoso, quien terminó en prisión. Un ajuste de cuentas entre bandos resultó en su secuestro: la retuvieron hasta que su novio liberara a dos hombres cautivos. Presintiendo el evento, predijo su liberación tras tres días, lo que ocurrió, llevándola a alejarse de ese mundo.
El 13 de mayo de 1989, un rayo la golpeó en Cuba durante una tormenta, causándole una visión de 'infierno' con 72 demonios, de la que la salvó una mujer vestida de blanco, identificada después como la Virgen de Fátima. El 27 de mayo, la misma figura le reveló: 'Mhoni, de ahora en adelante le vas a decir a la gente lo que va a pasar en el futuro'. Con 13 años, no comprendió del todo, pero su primera predicción fue la muerte de su abuela ese viernes, que se cumplió.
La fama llegó en 2010 en el programa Sabadazo, donde predijo un sismo esa tarde, el primer campeonato de Tigres en años y un papa latinoamericano, todos acertados. Permaneció cuatro años allí y predijo eventos como las muertes de Jenni Rivera y Juan Gabriel, consolidándola como una vidente influyente con predicciones certeras a nivel internacional.