El presidente Donald Trump se reunió con el alcalde electo de Nueva York, Zohran Mamdani, en la Casa Blanca, dejando atrás meses de insultos mutuos durante la campaña. Ambos describieron el encuentro como productivo y expresaron disposición a colaborar en temas como la seguridad y el costo de vida. La reunión marca un giro inesperado en su relación tensa.
La reunión entre Donald Trump y Zohran Mamdani tuvo lugar el viernes en el Despacho Oval de la Casa Blanca, poco después de la victoria electoral de Mamdani el 4 de noviembre de 2025. Mamdani, de 34 años y primer alcalde musulmán de Nueva York, obtuvo el 50,6% de los votos, superando a Andrew Cuomo (41,2%) y Curtis Sliwa (7,4%), y se convirtió en el primer candidato desde 1969 en superar el millón de votos. Asumirá el cargo el 1 de enero de 2026.
Durante la campaña, Trump había calificado a Mamdani de 'comunista' y amenazado con deportarlo a Uganda, su país natal, mientras ridiculizaba su nombre sudasiático y sus propuestas progresistas, como bajar alquileres, ofrecer transporte público gratuito y supermercados estatales con precios accesibles. Mamdani, por su parte, describió a Trump como 'déspota' y se posicionó en la resistencia contra sus políticas.
Sin embargo, el tono del encuentro fue cordial. Trump elogió la campaña 'increíble' de Mamdani y prometió ayudarlo a 'hacer realidad el sueño de todos: tener una Nueva York fuerte y muy segura'. Expresó 'mucha confianza' en su gestión y predijo que 'sorprenderá a algunos conservadores'. Mamdani calificó la cita como 'muy productiva' y enfatizó que no se centró en desacuerdos, sino en objetivos comunes como combatir el alto costo de vida, la seguridad pública y la accesibilidad a vivienda, salud y alimentos.
Ambos líderes destacaron la necesidad de servir a los neoyorquinos, reconociendo que decenas de miles votaron por ambos debido a preocupaciones económicas. Analistas señalan que esta relación será clave para la ciudad en un contexto polarizado, aunque Mamdani enfrenta el desafío de equilibrar colaboración con su base progresista, y Trump debe evitar contradecir sus ataques previos.