El presidente de EE.UU. Donald Trump ha iniciado la Junta de Paz para abordar conflictos globales, comenzando por Gaza. Aunque numerosos países han aceptado las invitaciones, varios aliados europeos las han rechazado. Diplomáticos advierten de que la iniciativa podría socavar el trabajo de las Naciones Unidas.
El presidente de EE.UU. Donald Trump propuso por primera vez la Junta de Paz en septiembre de 2025 como parte de su plan para poner fin a la guerra de Gaza, ampliando luego su ámbito a conflictos globales. Trump será el presidente inaugural, con términos de los Estados miembros limitados a tres años salvo que aporten 1.000 millones de dólares para la membresía permanente, según un borrador de la carta. La Junta Ejecutiva fundacional incluye al secretario de Estado Marco Rubio, al enviado especial Steve Witkoff, al ex primer ministro británico Tony Blair y a Jared Kushner. Hasta 25 países han aceptado invitaciones hasta ahora, incluidos aliados de Oriente Medio como Israel, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Jordania, Catar y Egipto. Miembros de la OTAN como Turquía y Hungría, junto con Marruecos, Pakistán, Indonesia, Kosovo, Uzbekistán, Kazajistán, Paraguay, Vietnam, Armenia, Azerbaiyán y Bielorrusia, también han aceptado. El presidente bielorruso Alexander Lukashenko aceptó en medio de la mejora de las relaciones con EE.UU. Rusia y China no han respondido, probablemente debido a su fuerte apoyo a las Naciones Unidas como potencias de veto en el Consejo de Seguridad. Noruega, Suecia y Francia han rechazado, con el ministro de Exteriores francés Jean-Noel Barrot declarando: “Sí a implementar el plan de paz... pero no a crear una organización... que reemplace a las Naciones Unidas”. Italia considera que unirse podría ser inconstitucional. Canadá ha aceptado en principio pero negocia detalles. Reino Unido, Alemania y Japón no se han comprometido públicamente, mientras que el presidente de Ucrania Volodímir Zelenski dijo que es difícil imaginar compartir una junta con Rusia tras cuatro años de guerra. Trump minimizó las preocupaciones, diciendo: “Creo que hay que dejar que la ONU continúe porque el potencial es enorme”. La autoridad legal de la junta y su relación con la ONU siguen sin aclararse, aunque Trump tiene poder de veto. Una Junta Ejecutiva de Gaza separada respalda una administración palestina transitoria. La Casa Blanca espera que unos 30 de los 50 países invitados se unan, aunque funcionarios reportan solo 18 confirmaciones.