Tras conversaciones iniciales el domingo, líderes europeos en la cumbre de Berlín –incluido el primer ministro sueco Ulf Kristersson– acordaron el 15 de diciembre una fuerza multinacional con apoyo de EE.UU. para garantizar la reconstrucción y defensa de Ucrania. Participaron el presidente ucraniano Volodímir Zelenski y el enviado estadounidense Steve Witkoff, aclarando garantías de seguridad en medio de preocupaciones continuas sobre territorios y la postura de Rusia.
La cumbre de Ucrania en Berlín continuó el 15 de diciembre de 2025, basándose en las discusiones del domingo entre el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, el canciller alemán Friedrich Merz y enviados estadounidenses. Líderes de Suecia, Francia, Reino Unido, Italia y países nórdicos emitieron un comunicado conjunto dando la bienvenida a los esfuerzos de paz del presidente electo de EE.UU. Donald Trump y comprometiéndose con una fuerza multinacional de paz.
La fuerza busca apoyar la reconstrucción de Ucrania, reforzar la defensa aérea y marítima, y expandir el ejército ucraniano a unos 800.000 soldados en tiempos de paz –superando la demanda previa de Rusia de 600.000– para disuadir agresiones.
El primer ministro sueco Ulf Kristersson (M) calificó la reunión de constructiva, destacando garantías de seguridad más claras: «La cuestión de las garantías de seguridad para Ucrania después de la guerra se ha aclarado y es más creíble. Esto por sí solo es un paso importante hacia una paz sostenible.» Señaló desafíos persistentes: «Quedan muchas preguntas difíciles, no en último lugar sobre los territorios y si Rusia quiere la paz en absoluto.»
Merz declaró que la paz está «más cerca que nunca», mientras Zelenski agradeció la cooperación estadounidense y señaló la eliminación de elementos problemáticos de los documentos. Trump describió las charlas como «muy buenas», con fuerte respaldo europeo.
El viceministro de Exteriores ruso Sergey Ryabkov reconoció una posible solución diplomática, pero exigió control sobre Crimea, Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, rechazando cualquier presencia militar occidental, incluidas tropas de la OTAN.