Los líderes de la Unión Europea buscan un acuerdo político en la cumbre de Bruselas para utilizar los activos rusos congelados y evitar la quiebra de Ucrania, con Bélgica abriéndose a compromisos si hay garantías suficientes. Si no se logra, recurrirán al presupuesto comunitario como alternativa de emergencia. Paralelamente, el acuerdo con Mercosur se retrasa hasta enero por presiones internas en Italia y protestas de agricultores.
En la cumbre europea de Bruselas del 18 de diciembre de 2025, los líderes de la UE priorizaron una solución para financiar a Ucrania utilizando los activos rusos congelados, valorados en hasta 210.000 millones de euros. Bélgica, donde se custodian la mayoría de estos fondos en Euroclear, inicialmente se opuso, pero el primer ministro Bart De Wever comenzó a ceder, afirmando: “Si se mutualiza completamente y se elimina para nuestro país [el riesgo], entonces saltaremos al abismo junto con todos los europeos y esperaremos que el paracaídas nos sostenga”. Fuentes comunitarias destacan “claros avances” y descartan opciones como la emisión de deuda, enfocándose en un préstamo de reparación de 90.000 millones de euros a Ucrania, a conceder en tramos desde abril de 2026, reembolsable solo si Rusia paga los daños de la guerra.
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski instó: “Sé que Rusia está intimidando a diferentes países por esta decisión. Pero no debemos temer las amenazas; debemos temer la debilidad de Europa”. Líderes como el polaco Donald Tusk advirtieron: “Tenemos una elección sencilla: es dinero para hoy o sangre para mañana”, mientras el canciller alemán Friedrich Merz apoyó la medida para mostrar “fortaleza y determinación con respecto a Rusia”. El Kremlin ha amenazado con considerar esto un casus belli, generando temores de represalias.
Si no se movilizan los activos, se usará el margen presupuestario de la UE como palanca de emergencia, asegurando fondos para que Kiev evite la bancarrota y continúe resistiendo la invasión rusa. Esta decisión es vital para la credibilidad de la UE, especialmente con el apoyo estadounidense en duda.
En paralelo, el acuerdo comercial con Mercosur se pospuso hasta mediados de enero. Italia, bajo Giorgia Meloni, necesita tiempo para convencer a sus agricultores, en medio de protestas que paralizaron Bruselas con tractores y consignas contra el pacto, que crearía el mayor espacio de libre comercio del mundo con más de 700 millones de consumidores tras 25 años de negociaciones. Francia y Polonia también se oponen, lastrando el avance.