Bart De Wever, primer ministro belga, ha ganado popularidad al rechazar el uso de reservas soberanas rusas congeladas para ayudar a Ucrania, resistiendo presiones de Alemania y la Comisión Europea. La cumbre de la UE optó por eurobonos financiados por contribuyentes europeos. Esta postura ha elevado su perfil en la escena europea.
Bart De Wever, el líder del partido nacionalista flamenco N-VA, asumió el cargo de primer ministro de Bélgica en junio tras ocho meses de negociaciones para formar un gobierno de coalición. Con 54 años y procedente de la alcaldía de Amberes, De Wever ha suavizado sus posiciones independentistas para Flandes, aunque su familia tiene un pasado marcado por la colaboración de un abuelo con los nazis.
Hace menos de un año, De Wever era un desconocido en las cumbres europeas, pero su terquedad en la reciente cumbre de fin de año lo ha cambiado todo. La reunión se centró en el debate sobre financiar a Ucrania con los activos soberanos rusos inmovilizados por sanciones, la mayoría custodiados por Euroclear, una entidad financiera belga. De Wever rechazó ceder ante la mayoría de la UE, liderada por el canciller alemán Friedrich Merz y la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen.
"Si [el riesgo] se mutualiza completamente y se elimina para nuestro país, entonces saltaremos al abismo junto con todos los europeos y esperaremos que el paracaídas nos sostenga", declaró en el Parlamento belga antes de la cumbre. El resultado: el plan se descartó y se optó por eurobonos, a cargo de los contribuyentes europeos.
Tras la cumbre, De Wever celebró: "Hemos demostrado que la voz de los países pequeños y medianos también cuenta". Agregó: "La estabilidad financiera ha ganado". Ironizó sobre las críticas que lo tildan de egoísta o aliado de Rusia: "Ahora debo irme a mi dacha de San Petersburgo... Y creo que podría ser alcalde de ese pueblito".
Esta decisión, alineada con la opinión mayoritaria de los belgas que rechazan usar los activos rusos por temor a represalias del Kremlin y riesgos para Euroclear, ha disparado su popularidad, incluso entre francófonos. Anteriormente detractor de los eurobonos, De Wever cambió de postura ante el riesgo para Bélgica, un país fundador de la UE.
De Wever, que inicialmente no quería el puesto, ahora se muestra abierto a la reelección: "No se puede sanear este país en cinco años".