Treinta años después de la muerte de François Mitterrand el 8 de enero de 1996, dos nuevos libros repasan su vida y legado. Jean Glavany, su antiguo jefe de gabinete, publica recuerdos íntimos, mientras que los historiadores ofrecen una biografía concisa. En Jarnac, su lugar de nacimiento, una modesta conmemoración reúne a unas pocas figuras socialistas, destacando un legado que se desvanece en la izquierda.
François Mitterrand falleció el 8 de enero de 1996, víctima de una enfermedad. Para marcar el 30.º aniversario de este acontecimiento, se han publicado dos libros. El primero, François Mitterrand: Conversaciones íntimas (Perrin, 312 páginas, 22 euros), está escrito por Jean Glavany, quien fue su jefe de gabinete. Relata sus intercambios en fragmentos desde su encuentro en el Partido Socialista en 1979 hasta los últimos años. Glavany recuerda la noche del 10 de mayo de 1981, en Château-Chinon (Nièvre), en la habitación 15 del Hôtel du Vieux-Morvan. Recibe una llamada de Lionel Jospin que anuncia la victoria electoral. Mitterrand, imperturbable, responde: «Bueno, ya veremos eso más tarde». Otra anécdota ilustra su filosofía: «Aprenderás que incluso lo muy urgente siempre puede esperar un poco».En el Palacio del Elíseo, Glavany acompañaba al presidente a todas partes, incluido un vuelo en el que Anne Pingeot, una amiga cercana, se unió a ellos. Discutieron antigüedades griegas en una conversación de notable erudición.El segundo libro, Mitterrand (PUF, 224 páginas, 16 euros), es una biografía precisa de los historiadores Judith Bonnin y Pierre-Emmanuel Guigo.Mientras tanto, en Jarnac (Charente), el 8 de enero de 2026 se celebra una modesta ceremonia para honrar su memoria. Están presentes François Hollande, presidente del Instituto François Mitterrand, Jean Glavany, seis senadores y diez responsables locales, pero los líderes del PS como Olivier Faure y Boris Vallaud están ausentes, ocupados en debates presupuestarios. Solo asiste un pequeño grupo de unos veinte militantes socialistas, con Amin Mbarki enviado por la dirección del partido.Este evento resalta un legado en declive en la izquierda. El diputado Arthur Delaporte, de 34 años, explica: «Es una cuestión de generación. Estamos menos inclinados a reivindicar esta herencia que nuestros predecesores. En torno a François Mitterrand queda o admiración por el hombre y su trayectoria, o una forma de recelo por sus asperezas, sus lados oscuros. Es divisivo para algunos en la izquierda». A diferencia de Jean Jaurès o Léon Blum, Mitterrand, pese a dos septenatos, ya no despierta el mismo fervor conmemorativo entre los socialistas, salvo en figuras como Jean-Luc Mélenchon.