Miles de manifestantes marcharon el domingo en París para oponerse a la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido, mientras el Senado inicia una semana decisiva sobre el proyecto. Los participantes esperan influir en los debates legislativos a través de la movilización callejera. Emmanuel Macron reafirmó su compromiso de completar la legislación sobre el fin de la vida con dignidad.
El domingo 18 de enero de 2026, una gran multitud se congregó en París para la «marcha por la vida», sosteniendo carteles contra una sociedad que, argumentan, daría la muerte. El evento llega en un momento crucial: los debates sobre el fin de la vida han reanudado en el Senado tras un período de inestabilidad política. Las discusiones comenzaron el 7 de enero en la comisión de asuntos sociales, con el examen en la cámara iniciándose el martes y una votación solemne programada para el 28 de enero. Se espera que la Asamblea Nacional aborde nuevamente el tema en febrero. Dos proyectos de ley están en consideración paralela: uno, más consensuado, se centra en los cuidados paliativos; el otro, más controvertido, busca crear una ayuda para morir, potencialmente incluyendo eutanasia o suicidio asistido. Los manifestantes recuerdan el compromiso de Emmanuel Macron en su mensaje de Año Nuevo de 2026: «Llegaremos hasta el final del trabajo legislativo sobre la cuestión del fin de la vida en dignidad». Pretenden influir en el proceso, convencidos de que la calle aún puede alterar el curso de la ley. Esta movilización destaca las divisiones sobre el tema en Francia, donde una parte de la población rechaza firmemente cualquier legalización de la muerte asistida, prefiriendo fortalecer los cuidados paliativos.