Los investigadores han desarrollado una técnica de láser ultrarrápido que dispara pulsos de luz en una milmillonésima de segundo, lo que permite la creación de estructuras 1.000 veces más fuertes y 1.000 veces más rápidas. Este método novedoso se dirige a la conductividad térmica en los chips controlando las distancias de dispersión de fonones, ofreciendo aplicaciones en computación de alto rendimiento, dispositivos cuánticos y refrigeración de chips de IA. Cambia la forma en que los chips manejan el calor sin depender de ventiladores o refrigeración líquida.
El avance implica un láser capaz de emitir pulsos de luz en solo una milmillonésima de segundo, una escala temporal que permite la manipulación precisa de materiales a nivel atómico. Según el informe, esta técnica puede producir estructuras que son 1.000 veces más fuertes y ensambladas 1.000 veces más rápido que los métodos tradicionales. En su núcleo, la innovación aborda los desafíos térmicos en componentes electrónicos. La conductividad térmica disminuye debido a las distancias de dispersión de fonones controladas, lo que ayuda a gestionar la disipación de calor de manera más efectiva. Este «truco de láser ultrarrápido» altera cómo los chips manejan el calor mucho antes de que soluciones convencionales como ventiladores o refrigeración líquida sean necesarias. Las aplicaciones potenciales abarcan varios campos punteros. En computación de alto rendimiento, podría mejorar las velocidades de procesamiento al aumentar la eficiencia térmica. Los dispositivos cuánticos pueden beneficiarse de las estructuras más fuertes y rápidas para operaciones más fiables. De igual modo, la refrigeración de chips de IA ganaría con una mejor gestión del calor, lo que podría conducir a diseños más compactos y eficientes. El desarrollo de la técnica pone de relieve los esfuerzos continuos por ampliar los límites de la tecnología de semiconductores, centrándose en la precisión a nanoescala para superar los cuellos de botella relacionados con el calor en la electrónica moderna.