Tras el arresto de siete kenianos por violaciones migratorias en un centro de visados estadounidense en Johannesburgo, Estados Unidos ha condenado a Sudáfrica por supuestamente detener a funcionarios americanos durante la operación, viéndolo como intimidación.
El Departamento de Estado de EE.UU. emitió un comunicado con palabras duras criticando a las autoridades sudafricanas por la detención de funcionarios estadounidenses en medio del registro migratorio del martes en Johannesburgo, donde siete nacionales kenianos fueron arrestados por trabajar ilegalmente pese a ingresar con visados de turista.
Los kenianos estaban empleados en un centro que procesa solicitudes de visados de refugiado de EE.UU.; sus solicitudes previas de visado de trabajo habían sido denegadas. Ahora enfrentan deportación y una prohibición de reingreso de cinco años como parte de la represión migratoria en curso de Sudáfrica.
Washington describió la detención de los funcionarios como una táctica de intimidación contra personal en funciones oficiales y alegó la publicación pública de la información personal de un estadounidense –una afirmación en verificación–. «Los Estados Unidos no tolerarán tal comportamiento hacia funcionarios gubernamentales o cualquiera de sus ciudadanos que operen legalmente en el extranjero», dijo el comunicado, advirtiendo de «graves consecuencias» sin rendición de cuentas.
Las autoridades sudafricanas confirmaron previamente que no se detuvo a ningún funcionario estadounidense e iniciaron conversaciones diplomáticas con EE.UU. y Kenia. Este incidente pone de manifiesto fricciones en la cooperación internacional en materia de inmigración.