La residencia de ancianos Hagalidsgården en Västerås cierra por maltrato grave, incluido el manejo brusco del personal y problemas con la temperatura de la ducha. El municipio asumió las operaciones en marzo, pero los problemas persistieron pese a las intervenciones. La decisión se tomó en una reunión extraordinaria del comité de ancianos.
En marzo de este año, el municipio de Västerås asumió la gestión de Hagalidsgården de Attendo tras informes de violencia contra los residentes. Problemas graves, como barreras lingüísticas, negligencia y trato rudo, motivaron reubicaciones de personal y formación. Sin embargo, los informes de desviaciones siguieron llegando, según P4 Västmanland.
En la reunión especialmente convocada del comité de ancianos el martes, se decidió no continuar con la operación del centro. «Es lo mejor que podemos hacer, aunque sea triste», dice Amanda Grönlund (KD), presidenta del comité. Añade: «Si tuviéramos personal competente y formado haciendo cola para trabajar aquí, habría funcionado. Pero no es el caso.»
El cierre tendrá lugar en el primer trimestre del próximo año. Los aproximadamente 30 residentes recibirán ofertas de plazas en otros centros, y el personal ofertas de otros empleos municipales. Algunos empleados ya se han ido, y aquellos no aptos para roles de cuidado podrán trabajar en otras áreas. El personal entrevistado por SVT no tiene objeciones a la decisión.
El municipio enfatiza que este es un paso necesario para garantizar un cuidado adecuado.