Los cuerpos de Gisela Mercedes Yurka, de 41 años, y su hijo Gabriel Saru Ovejero, de 7, fueron descubiertos sin vida en una habitación del hotel Ker en Recoleta, Buenos Aires. La mujer presentaba múltiples cortes autoinfligidos, mientras que el niño murió por asfixia, posiblemente por sumersión. La familia los buscaba desde el jueves anterior, y la Justicia investiga las circunstancias.
El viernes por la mañana, el encargado del hotel Ker en el barrio de Recoleta, Buenos Aires, descubrió los cuerpos de Gisela Mercedes Yurka y su hijo Gabriel Saru Ovejero en el baño de la habitación 306. La mujer de 41 años y el niño de 7 habían llegado al hotel para pasar solo una noche, pero no regresaron a casa, lo que alertó a su familia desde el jueves.
Un examen preliminar reveló que Yurka tenía 11 cortes en los antebrazos y dos en el cuello, heridas que las autoridades consideran autoinfligidas. El menor falleció por asfixia, presumiblemente causada por sumersión. Nadie en el entorno familiar encuentra explicaciones claras para el trágico suceso, y la Justicia porteña trabaja para determinar las causas exactas de las muertes.
Los informes iniciales no mencionan evidencias de intervención externa, apuntando a un posible acto desesperado. La policía y peritos continúan el análisis forense para confirmar los detalles y descartar otras hipótesis.