Gisela Mercedes Yurka, de 41 años, y su hijo Gabriel Saru Ovejero, de 7, fueron hallados muertos el viernes en la bañera de una habitación del hotel Ker en Retiro. La autopsia preliminar indica que el niño falleció por asfixia por sumersión y hipoglucemia severa, mientras que la madre murió por un mecanismo mixto que incluye cortes autoinfligidos y ahogamiento. La fiscalía investiga un posible homicidio seguido de suicidio.
El viernes por la mañana, el gerente del hotel Ker, ubicado en Marcelo T. de Alvear al 1300 en el barrio porteño de Retiro, descubrió los cuerpos de Gisela Mercedes Yurka y su hijo Gabriel Saru Ovejero en la bañera de la habitación 306, tras no realizar el check-out previsto. La pareja residía en González Catán, partido de La Matanza, donde Yurka trabajaba como preceptora en un colegio y vivía con su pareja, padre del niño. Ella había solicitado recientemente un crédito para abrir un local comercial.
Desde la tarde del jueves, familiares habían difundido imágenes en redes sociales buscando información sobre su paradero. El informe preliminar de la autopsia, realizado por el Cuerpo Médico Forense en la Morgue Judicial, establece que el niño murió por asfixia por sumersión y un cuadro severo de hipoglucemia, con signos de muerte previa a la de su madre. Los peritos analizan si se le suministró insulina, dado que en la habitación se encontraron dosis de insulina, jeringas y un bisturí. Yurka no era diabética, aunque personas cercanas sí lo eran.
En cuanto a la mujer, presentaba múltiples cortes en antebrazos y cuello, considerados autoinfligidos por su ubicación y dirección, junto con hipoglucemia y asfixia por inmersión. No había signos de violencia externa: la puerta no estaba forzada ni la habitación revuelta, descartando intervención de terceros.
La causa, caratulada como 'averiguación de causales de muerte', está a cargo de la fiscal Laura Belloqui de la Fiscalía Criminal y Correccional N.° 59. Se esperan peritajes toxicológicos para confirmar la presencia de insulina. Mientras, seres queridos recordaron a Yurka y su hijo en redes sociales, describiéndolo como 'mi vida, mi todo'. La hipótesis principal es un homicidio seguido de suicidio, aunque la investigación continúa para precisar la secuencia de los hechos.