El director canadiense Yannick Nézet-Séguin ha liderado el tradicional Concierto de Año Nuevo de la Orquesta Filarmónica de Viena, destacando por su carisma y enfoque accesible a la música clásica. La actuación incluyó la Marcha Radetzky y momentos en que el director interactuó directamente con el público. Este evento resalta el potencial de la música para democratizar la cultura en las televisiones públicas.
El 1 de enero de 2026, la Orquesta Filarmónica de Viena ofreció su anual Concierto de Año Nuevo bajo la dirección de Yannick Nézet-Séguin, un director canadiense conocido por su estilo dinámico. Nézet-Séguin, con uñas pintadas y cabello teñido, se movió entre el público mientras dirigía, creando una atmósfera festiva e inclusiva. El programa culminó con la Marcha Radetzky, un clásico que invita a la participación del público.
Esta edición ha generado elogios por romper con la solemnidad tradicional de la música clásica, atrayendo a audiencias amplias. Nézet-Séguin es descrito como un músico profundo y comprometido, capaz de combinar espectáculo con excelencia artística. Algunos críticos lo han tildado de 'mamarracho' o 'payaso', insinuaciones que se perciben como homofóbicas, pero su actuación ha conquistado a millones que rara vez acuden a conciertos clásicos.
El autor del artículo en EL PAÍS espera que la retransmisión por RTVE, bajo la presidencia de José Pablo López, inspire a las televisiones públicas a promover contenidos culturales exigentes sin subestimar al público. Nézet-Séguin representa una forma vitalista de transmitir el placer de la arte, desde uno de los escenarios más prestigiosos del mundo, el Musikverein de Viena.