Un géiser de 21 metros de aguas residuales tóxicas provenientes de un yacimiento petrolífero brotó de una tubería cerca de Loving, Nuevo México, el pasado martes por la noche. El vertido, ocurrido en una instalación operada por NGL Energy Partners, esparció agua de producción a través de una carretera y hacia una zanja de drenaje. Los testigos y las autoridades respondieron rápidamente para contener el escape.
Jackie Onsurez, ingeniera y miembro de la Comisión Estatal de Respuesta a Emergencias de Nuevo México, divisó la columna mientras conducía y alertó a las autoridades. Un trabajador del yacimiento intentó detener el flujo, pero huyó tras advertir sobre la posible presencia de gas. El departamento de bomberos de Nuevo México aseguró posteriormente la zona y los representantes de NGL cortaron el suministro de agua después de unos 30 minutos.