Proteínas antiguas revelan diversidad genética en Paranthropus robustus

Investigadores han analizado proteínas de dientes de 2 millones de años de Paranthropus robustus, revelando variaciones genéticas inesperadas y diferencias de sexo entre los fósiles. Este estudio de paleoproteómica sugiere que la especie podría representar una mezcla de poblaciones en lugar de un grupo uniforme único. Los hallazgos proporcionan algunos de los datos moleculares más antiguos de fósiles de homíninos africanos.

Paranthropus robustus, un robusto primo homínino de los humanos tempranos conocido por sus mandíbulas poderosas y esmalte dental grueso, ha fascinado a los científicos desde que se descubrieron sus fósiles por primera vez en 1938. Adaptado para masticar alimentos duros, esta especie que caminaba erguida vivió en el sur de África desde hace aproximadamente 2,25 millones hasta 1,7 millones de años. El rico registro fósil de Sudáfrica, que incluye sitios como la Cueva Swartkrans en la Cuna de la Humanidad, ha preservado restos de varios parientes humanos tempranos, desde especies de Australopithecus hasta formas posteriores de Homo, marcando pasos evolutivos clave como el bipedalismo, el uso de herramientas y la expansión del cerebro.

El análisis genético tradicional ha sido desafiante debido a la pobre preservación del ADN antiguo en el clima cálido de África. Para abordar esto, un equipo de científicos africanos y europeos, incluyendo a los investigadores principales Jesper V. Olsen, Rebecca R. Ackermann y Enrico Cappellini, empleó paleoproteómica: el estudio de proteínas antiguas. Extrajeron proteínas del esmalte de cuatro dientes de P. robustus de la Cueva Swartkrans. Las proteínas, que se unen firmemente al esmalte y resisten la descomposición mejor que el ADN, produjeron datos moleculares viables de más de 2 millones de años.

El análisis determinó el sexo de los individuos: dos machos y dos hembras. Más llamativamente, descubrió variaciones en el gen amelanina, que produce una proteína clave formadora de esmalte. Dos fósiles compartían una secuencia de aminoácidos común en humanos, chimpancés y gorilas, mientras que los otros tenían una versión única vista solo en Paranthropus. Una muestra incluso mostró heterocigosis, portando ambas variantes: la primera evidencia de este tipo en proteínas tan antiguas.

Estas diferencias genéticas desafían la visión de P. robustus como una sola especie, sugiriendo ancestros diversos dentro de la población. Al integrar estos datos moleculares con estudios morfológicos, los investigadores buscan refinar el árbol genealógico de los homíninos tempranos. El equipo, que incluyó expertos africanos locales, siguió regulaciones estrictas para minimizar el daño a los fósiles, promoviendo una paleontología descolonizada y construyendo capacidad regional.

Análisis futuros de más especímenes de P. robustus de otros sitios sudafricanos podrían confirmar estos conocimientos, ofreciendo una imagen más completa de la complejidad evolutiva humana.

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