El Museo del Apartheid en Johannesburgo educa a los visitantes sobre la historia de Sudáfrica más allá del apartheid, ante la preocupación por la ignorancia de los jóvenes. La conservadora Emilia Potenza destaca su impacto emocional durante las conmemoraciones del Día de los Derechos Humanos. La entrada es gratuita para los sudafricanos este fin de semana.
El Museo del Apartheid, ubicado en Ormonde al sur de Johannesburgo, abrió en 2001 y atrae a una media de 800 visitantes diarios. La conservadora Emilia Potenza señala que muchos jóvenes sudafricanos siguen desconociendo la historia del apartheid, a menudo impactados por las gráficas exhibiciones del museo sobre los levantamientos juveniles de la década de 1980. "Cuando ven que podrían haber sido uno de esos niños en la calle, protestando y luchando contra el sistema del apartheid, se vuelve muy real", declaró a Our City News. La exposición abarca un siglo de historia, comenzando con el descubrimiento de oro en 1886 en Johannesburgo, que dependía de mano de obra negra barata y evolucionó hacia el sistema de segregación del apartheid. Potenza explica: "Dependía totalmente de la mano de obra negra barata... Este sistema evolucionó hacia el apartheid, una estructura rígida de segregación que controlaba dónde podía vivir, trabajar y viajar la gente, e incluso a quién podían amar". El museo detalla la implementación, brutalidad, denegación de derechos, represión, resistencia y violencia del apartheid, incluyendo detenciones y asesinatos, que llevaron a la democracia en 1990. Gestionado de forma privada por el Apartheid Museum Trust sin financiación gubernamental, sirve principalmente a escolares y estudiantes, seguidos por turistas internacionales. Los visitantes experimentan emociones variadas: ira y dolor para los sudafricanos negros, vergüenza para los blancos, fomentando el compromiso contra la desigualdad. Espacios como el Ernest Cole Hall muestran la vida segregada. Potenza subraya su relevancia actual: "El Día de los Derechos Humanos no trata solo de recordar lo que ocurrió en 1960. Se trata de reconocer la responsabilidad que conlleva la libertad". La entrada gratuita para los sudafricanos coincide con el Día de los Derechos Humanos.