Apple ha adquirido Q.ai, una startup israelí que desarrolla tecnología de lectura labial para interfaces de IA en wearables. El acuerdo, valorado en unos 2.000 millones de dólares, señala posibles cambios en la forma en que los usuarios interactúan con dispositivos como gafas y auriculares. Este movimiento se basa en la trayectoria de Apple de integrar tecnologías de sensores avanzados en sus productos.
Apple compró recientemente Q.ai, una startup israelí poco conocida centrada en permitir interacciones silenciosas con asistentes de IA mediante lectura labial. La tecnología permite a los dispositivos interpretar movimientos faciales sutiles, como articular palabras, utilizando sensores ópticos para rastrear los movimientos musculares y de labios cerca de la boca. Según informes de Financial Times y Reuters, la adquisición costó aproximadamente 2.000 millones de dólares, lo que supone el acuerdo más grande de Apple desde la compra de Beats hace una década. Q.ai fue fundada por Aviad Maizels, quien previamente cofundó PrimeSense, adquirida por Apple en 2013. Esa tecnología impulsó el escaneo 3D de Kinect y más tarde se convirtió en la base del Face ID de Apple y las funciones de seguimiento de manos del Vision Pro. Las patentes de Q.ai sugieren aplicaciones en el reconocimiento de expresiones emocionales y entradas de comandos silenciosos, lo que podría mejorar wearables como AirPods, gafas inteligentes o el Vision Pro. Esta adquisición encaja en el ecosistema más amplio de Apple de dispositivos conectados con IA, incluyendo pines de IA rumoreados, auriculares con cámaras infrarrojas y visores de realidad mixta. Como señaló la artista de realidad aumentada Helen Papagiannis en su boletín, «El pin de IA rumoreado de Apple tiene sentido menos como un producto independiente y más como un nodo en el ecosistema de Apple, aprovechando sensores, inteligencia y contexto compartidos entre dispositivos que trabajan en conjunto con AirPods y, eventualmente, gafas». Esta tecnología podría hacer las interacciones más naturales, reduciendo la dependencia de comandos de voz como «Hey Siri». Sin embargo, surgen preocupaciones por la privacidad, ya que la capacidad de detectar expresiones sutiles a distancia podría permitir un seguimiento no intencionado. Competidores como Meta, con su pulsera neural, y Google, que explora gafas basadas en gestos, persiguen métodos de entrada sutiles similares. Apple y Q.ai no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios. Aunque los detalles sobre la integración siguen sin aclararse, esta compra subraya una tendencia hacia interfaces más intuitivas y no verbales en la tecnología personal.