El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, reafirmó la reivindicación marítima irrenunciable de su país durante el Día del Mar, pero enfatizó la construcción de puentes de integración regional en lugar de zanjas. Habló en Puerto Quijarro, fronterizo con Brasil, aludiendo a la herida histórica de la Guerra del Pacífico.
En un discurso pronunciado el 23 de marzo de 2026 en Puerto Quijarro, municipio de Santa Cruz en la frontera con Brasil, el presidente boliviano Rodrigo Paz marcó el Día del Mar con un mensaje de unidad regional. Remarcó que la reivindicación marítima 'es irrenunciable' y permanece como motivación para cuidar la patria, calificando la Guerra del Pacífico como un 'punto de quiebre' que dejó una 'herida histórica profunda' por la pérdida del acceso soberano al mar. Sin embargo, Paz insistió en abordarla 'con inteligencia, diálogo y cooperación' para un futuro próspero. 'Nosotros no hacemos zanjas, hacemos puentes de integración', declaró, contrastando con las recientes 'barreras físicas' implementadas por el gobierno chileno de José Antonio Kast en la frontera. Agregó: 'Chile nos hizo daño, diga lo que se diga, pero siempre el futuro es mejor'. Propuso una visión 'fluviomarítima' desde los ríos hasta el mar y llamó a unificar las cinco naciones vecinas de Bolivia mediante política internacional colaborativa. 'Queremos que cada uno de los pueblos fronterizos se beneficien', expresó, apostando por el desarrollo económico para abrir puertas al Pacífico.