Los analistas señalan que la posición de Pekín en la gestión de las relaciones entre China, Rusia y Estados Unidos parece haberse fortalecido tras recibir a Donald Trump y Vladimir Putin.
China y Rusia mostraron solidaridad en cuestiones relativas al orden mundial, pero la visita produjo pocos avances concretos para Moscú. En particular, no se alcanzaron acuerdos sobre el seguido de cerca proyecto del gasoducto Fuerza de Siberia 2.
Los observadores chinos señalaron que el viaje reflejó el impulso compartido de Pekín y Moscú por un orden mundial multipolar, incluso a medida que las asimetrías económicas y estratégicas en la relación se han vuelto cada vez más evidentes.
Zhang Xin, profesor del Centro de Estudios Rusos de la Universidad Normal de China Oriental, afirmó que la posición de Pekín en la gestión de las relaciones entre China, Rusia y Estados Unidos parecía haberse fortalecido tras recibir a Trump y Putin.