La escasez de combustible ha paralizado el transporte público en La Habana, obligando a los residentes a depender de opciones privadas costosas. Las nuevas restricciones gubernamentales, anunciadas recientemente, limitan las ventas de gasolina a dólares y reducen drásticamente los servicios interprovinciales. Esto ha elevado los precios de los bienes básicos y afectado la vida cotidiana de la población.
La Habana presenta un panorama de parálisis urbana debido a la crisis de combustible y energía. Las paradas de autobuses están vacías, y rutas como la A29 entre Regla y Guanabacoa han dejado de operar por completo. El transporte público urbano, ya frágil, ha desaparecido casi totalmente, según reportes de la zona.
En lugares como el semáforo de Guanabacoa, inspectores detienen vehículos estatales para obligar a los conductores a llevar pasajeros, aunque hay pocos autos oficiales en las calles. Esto genera una movilidad improvisada e irregular, dependiente de la suerte o la coerción administrativa. Una mujer esperando allí expresó incertidumbre sobre el tiempo que tardaría en llegar a su destino.
La ausencia de buses empuja a la gente hacia el transporte privado, que se ha convertido en un lujo. Un viaje en taxi colectivo desde el semáforo de Guanabacoa hasta el Parque de la Fraternidad cuesta 350 pesos, y otros 200 hasta El Vedado, totalizando 550 pesos para cruzar la ciudad. Un pasajero comentó: “Gasté el dinero que tenía planeado para esta salida solo en transporte”.
Los triciclos eléctricos, promovidos como alternativa sostenible, ofrecen tarifas ligeramente más bajas —50 o 100 pesos menos que los autos—, pero sus precios han subido exponencialmente en las últimas dos semanas. Estos vehículos, con capacidad para seis pasajeros, enfrentan dificultades para sortear los baches en las calles de La Habana, lo que obliga a velocidades bajas y desvíos riesgosos.
La crisis trasciende la movilidad y afecta los precios de los bienes esenciales. Un pequeño comerciante en Regla informó que sus proveedores aumentaron el precio del pan en 20 pesos debido al problema de combustible, y teme que esto se extienda a otros alimentos. Un residente de Guanabacoa reflexionó: “La gente piensa que como se han reducido las horas de trabajo y escuela no hay necesidad de moverse, pero ¿qué hago si quiero ver a un familiar o salir de noche?”.
En el programa Mesa Redonda, el vicepresidente y ministro de Comercio Exterior e Inversión, Óscar Pérez-Oliva Fraga, reconoció la baja disponibilidad de combustible y anunció nuevas restricciones. La Corporación Cimex pospuso las ventas de combustible en pesos y el diésel en dólares para la población. A partir del 7 de febrero, la app Ticket se implementará en estaciones de servicio para gasolina en dólares, con un límite de 20 litros por registro.
El Ministerio de Transporte anunció una reducción drástica en servicios interprovinciales, la suspensión de rutas nacionales y el reajuste del transporte urbano y obrero a nivel nacional. Los trenes salen cada ocho días, los autobuses se cancelan y se priorizan sectores estratégicos. Un testimonio concluye: “La gente sin dinero se moverá por caridad, o no se moverá en absoluto”.