La activista cubana Anna Sofía Benítez Silvente, conocida como Anna Bensi, rechazó las presiones de agentes de contrainteligencia para que guardara silencio o se exiliara, tras el cierre de un caso en su contra. Los agentes le ofrecieron ayuda en su carrera musical a cambio de cooperación, durante una reunión en la estación policial de Alamar el 13 de abril. Bensi denunció las tácticas psicológicas y amenazas veladas en un video en vivo.
La Fiscalía Provincial de La Habana archivó el caso contra Anna Bensi y su madre, Caridad Silvente, por grabar a un agente de civil que entregaba una citación en su hogar. Esto levantó medidas cautelares como la prohibición de viajar entre provincias y al exterior. Sin embargo, tras firmar los documentos el 13 de abril en la estación policial de Alamar, tres agentes no identificados de contrainteligencia intentaron reclutarla.
"Me dieron tres opciones: callarme, exiliarme o arrepentirme de pasar mi juventud en prisión", relató Bensi en un video en vivo de 22 minutos en Facebook. Los agentes le prometieron apoyo en el mundo de la música si cooperaba y la desaconsejaron de confiar en activistas como José Daniel Ferrer o periodistas en EE.UU. y España. También hicieron alusiones vagas a posibles consecuencias si continuaba criticando al régimen.
El incidente forma parte de un acoso reciente. A inicios de marzo, la madre grabó al agente, lo que derivó en cargos por "propaganda contra el orden constitucional". En abril, el encargado de negocios de EE.UU. en Cuba, Mike Hammer, visitó a la familia, tras lo cual intensificaron las presiones, incluyendo una citación a su hermana Elmis Rivero Silvente, ciudadana estadounidense.
"Todas estas injusticias solo prueban lo que tanto niegan ser: una dictadura", afirmó Bensi, decidida a no silenciarse salvo que la encarcelen.