Con 29 años, Damien convirtió sus ganancias especulativas en cripto en una carrera emprendedora, dándose cuenta de la importancia de la economía real y el trabajo concreto. Estudiante de finanzas en 2017 en el sur de Francia, se fascinó por la blockchain, viéndola como una revolución similar a la del internet en los 2000.
Damien, de 29 años, comparte su trayectoria en una serie sobre aquellos que apostaron por las criptomonedas. En 2017, como estudiante de finanzas en el sur de Francia, compartía piso con dos amigos de la misma escuela de negocios. Fascinados por estos activos virtuales nacidos en 2008 de la invención de Satoshi Nakamoto, se sumergieron en la tecnología blockchain. «Vi en la blockchain una ruptura comparable a la del internet en los 2000. Era emocionante», recuerda Damien. Esta emoción le llevó a intentar una inversión arriesgada que resultó muy rentable, permitiéndole pasar de la especulación abstracta al emprendimiento concreto. Hoy aprecia la importancia de la economía real y el valor del trabajo, tras experimentar los altibajos de las criptomonedas, con sus ganancias espectaculares pero también riesgos significativos de pérdida. Su historia resalta la disciplina y las convicciones necesarias para convertir una apuesta audaz en un éxito duradero.