El Servicio Penitenciario y de Libertad Condicional de Suecia advierte sobre el aumento de la comunicación no autorizada entre detenidos en centros de prisión preventiva. Los informes se han duplicado en cinco años y los reclusos utilizan nuevos métodos, como masticar las tiras de sellado.
En instalaciones modulares de reciente construcción, como el centro de prisión preventiva de Hinseberg, en las afueras de Örebro, basta con elevar la voz para que se escuche a través de las paredes. Problemas similares existen en Nyköping, Ystad y Gotemburgo. Adrian Russo, jefe de correccionales en Hinseberg, lo califica como un problema tangible. Christoffer Sunesson, director de unidad en el Servicio Penitenciario y de Libertad Condicional de Suecia, explica que los reclusos mastican tiras de silicona negra que se asemejan a tiras de regaliz. Los huecos que se forman les permiten hablar con sus vecinos de celda sin que el personal se percate. El número de informes sobre comunicación no autorizada aumentó de 779 en 2022 a 1632 el año pasado. Se han presentado cerca de 6000 informes de este tipo en cinco años. Métodos como el uso de las tuberías de los inodoros han existido durante mucho tiempo, pero ahora se complementan con nuevos trucos.