El dólar en Colombia cerró la jornada del 13 de marzo de 2026 a la baja, influenciado por las declaraciones del presidente Donald Trump y el líder iraní Mojtaba Khamenei sobre la guerra en Oriente Medio. Las tensiones en el Estrecho de Ormuz impulsaron alzas en los precios del petróleo, generando alertas entre inversionistas. Medidas de Estados Unidos y la AIE buscan estabilizar el suministro, pero la escalada persiste.
El 13 de marzo de 2026, el dólar cerró en Colombia a $3.685,38, lo que representa una caída de $15,08 respecto a la Tasa Representativa del Mercado de $3.700,46. Durante la sesión, registró un mínimo de $3.650 y un máximo de $3.715,50, con 1.973 transacciones por un total de $1.395 millones.
Esta baja se atribuye a la retórica reciente del presidente Donald Trump y el líder supremo iraní Mojtaba Khamenei, que sugiere la ausencia de una tregua inmediata en el conflicto que altera los flujos energéticos globales y genera preocupaciones por la inflación. Irán ha afirmado que buscará mantener cerrado el Estrecho de Ormuz, lo que mantiene a los inversionistas en alerta máxima ante una posible escalada.
En el mercado petrolero, los precios del crudo continuaron subiendo. El Brent para mayo avanzó 0,9% a US$101,34 por barril, encaminándose a un alza semanal del 9%. El West Texas Intermediate para abril subió 0,3% a US$95,99, con una ganancia semanal del 6%. Estos precios son más del 60% superiores a los de principios de 2026, a pesar de medidas para liberar reservas.
Goldman Sachs advirtió que los precios podrían superar los US$150 por barril si los flujos por el Estrecho de Ormuz permanecen deprimidos hasta marzo. Para contrarrestar, Washington emitió una licencia de 30 días para compras de crudo ruso varado en el mar, según el secretario del Tesoro Scott Bessent, con el fin de estabilizar los mercados. Además, el Departamento de Energía de EE.UU. liberará 172 millones de barriles de su Reserva Estratégica, coordinado con la Agencia Internacional de Energía (AIE) para un total de 400 millones de barriles.
Bjarne Schieldrop de SEB señaló: "El mercado está empezando a preocuparse mucho por la posibilidad de que esta guerra se prolongue. El gran temor es que se produzcan daños graves en la infraestructura petrolera". Benoit Peloille de Natixis Wealth Management agregó que la volatilidad podría impactar negativamente el crecimiento económico y la inflación, incluso si el conflicto no se extiende mucho.
Sin embargo, un titular relacionado indica que el embajador de Irán ante la ONU niega planes para cerrar el Estrecho de Ormuz, destacando posibles contradicciones en las posturas oficiales.