El 3 de marzo de 2026, el dólar estadounidense en Colombia superó los $3.800, registrando un aumento de $28 en un solo día y los niveles más altos del año hasta la fecha. Analistas atribuyen esta subida a tensiones geopolíticas y elecciones locales, aunque no esperan que llegue a $4.000. Expertos recomiendan compras graduales ante la posible volatilidad temporal.
En la jornada del 3 de marzo de 2026, el dólar estadounidense en Colombia se cotizó por encima de $3.800, un nivel no visto desde mediados de diciembre de 2025. Este valor representa un incremento de $28 respecto al día anterior, con un repunte de $99 en la última semana y de $168 en el último mes. Sin embargo, comparado con los registros de 2025, la divisa se encuentra $337 por debajo.
Analistas financieros destacan factores locales e internacionales detrás de esta tendencia. Alexander Ríos, experto financiero y fundador de Inverxia, indica que las proyecciones sitúan el cierre del dólar en 2026 entre $3.700 y $3.800, con una debilidad moderada del peso colombiano influida por riesgos geopolíticos. En años electorales como 2022, el dólar subió entre 10% y 15% antes de las votaciones, pero corrigió casi 8% después, un patrón que podría repetirse con las elecciones legislativas del 8 de marzo.
Mauricio Acevedo, gerente de mesas de distribución de Corficolombiana, aconseja a los inversionistas comprar de manera gradual en precios bajos, ya que el rebote podría ser temporal. "La estabilización del dólar podría tomar entre tres y seis meses, dependiendo de la resolución de incertidumbres fiscales y políticas. En el corto plazo, la volatilidad persistirá por las elecciones legislativas", afirma Ríos.
En el ámbito internacional, Juan David Ballén, director de economía y mercado de Aval Asset Management, explica que las tensiones bélicas entre Estados Unidos e Irán han elevado la aversión al riesgo global, impulsando la demanda de activos refugio como el dólar. Ómar Suárez, gerente de renta variable de Casa de Bolsa, añade que mayores precios del petróleo generan presiones inflacionarias, lo que podría llevar a la Reserva Federal a mantener o subir sus tasas de interés.
Esta volatilidad impacta el día a día, como en viajes al extranjero durante Semana Santa o compras en plataformas internacionales como Temu, Shein o AliExpress. Con la inflación en 5,35% y proyecciones entre 6,2% y 6,4% anual, Ríos estima que podría agregar entre 0,5% y 1% a la canasta básica, afectando precios de gasolina, transporte y productos electrónicos. Factores locales como la incertidumbre por el Plan Financiero de 2026 también contribuyen a la inestabilidad.