La inflación urbana anual global en Egipto se mantuvo estable en torno al 12,3 % en diciembre de 2025, prácticamente sin cambios respecto a noviembre, según el Banco Central de Egipto. La dinámica sigue determinada principalmente por los precios no alimentarios, ya que la inflación alimentaria ha caído a niveles previos a 2022. La inflación alimentaria anual descendió bruscamente al 1,5 %.
El Banco Central de Egipto (CBE) informó que la inflación urbana anual global se mantuvo estable en el 12,3 % en diciembre de 2025, sin cambios respecto a noviembre. Esta estabilidad refleja una fuerte caída de la inflación alimentaria anual al 1,5 %, frente al 20,3 % de diciembre de 2024, aunque subió ligeramente desde el 0,7 % de noviembre de 2025. Mientras tanto, la inflación no alimentaria anual se relajó al 19,5 % desde el 20,2 % del mes anterior. La inflación core anual bajó al 11,8 % desde el 12,5 %, impulsada por contribuciones más débiles de los alimentos core, el comercio minorista y los servicios. En términos mensuales, la inflación urbana global fue del 0,2 %, coincidiendo ampliamente con los niveles de noviembre y diciembre de 2024, respaldada por descensos de precios en alimentos volátiles y core que contrarrestaron las subidas en servicios y precios regulados, incluidos mayores recibos de gas natural doméstico. Por regiones, la inflación rural anual global subió al 8,3 % desde el 7,9 %, mientras que la inflación nacional aumentó ligeramente al 10,3 % desde el 10,0 %. La inflación alimentaria mensual fue negativa en -0,7 %, con precios de alimentos volátiles cayendo un 1,6 %, frutas frescas un 2,3 %, verduras un 1,0 %, aves de corral un 2,5 % y huevos un 5,7 %. La inflación no alimentaria mensual alcanzó el 0,8 %, impulsada por un repunte del 0,6 % en precios regulados –principalmente un alza del 23,0 % en el gas natural doméstico, la segunda en 2025– junto con aumentos del 0,9 % en servicios como alquileres y gastos en restaurantes, y del 0,6 % en el comercio minorista para ropa y cuidado personal. Estos patrones resaltan un equilibrio entre presiones a la baja de los alimentos y fuerzas al alza de los no alimentarios, sugiriendo una estabilización económica gradual.