El RCD Espanyol derrotó 2-1 al Athletic Club en San Mamés gracias a goles de Carlos Romero y Pere Milla, que remontaron el tanto inicial de Alex Berenguer. Esta victoria, lograda este lunes, coloca al equipo perico en la quinta posición de LaLiga con 33 puntos. El entrenador Manolo González insiste en priorizar la salvación, pese al gran inicio de temporada.
El Espanyol sumó una victoria de prestigio en el complicado estadio de San Mamés, donde pocos equipos logran imponerse. De hecho, el PSG de Luis Enrique, vigente campeón de la Champions League, solo pudo empatar 0-0 en su visita reciente. El Athletic Club, dirigido por Ernesto Valverde, llegó mermado por lesiones, especialmente en defensa, sin jugadores clave como Yuri Berchiche, Aymeric Laporte y Dani Vivián. Valverde tuvo que improvisar su zaga para enfrentar al sólido Espanyol de Manolo González, una de las sensaciones de esta LaLiga.
El portero serbio Marko Dmitrovic, fichado este verano para reemplazar a Joan García, fue fundamental. Con siete porterías a cero y como el segundo guardameta que menos goles encaja en la liga, Dmitrovic solo vio superado su arco por el gol de fe de Alex Berenguer, tras un balón suelto en el área. Paradas antológicas ante Andoni Gorosabel y el propio Berenguer mantuvieron al equipo en el partido. A pesar de irse por debajo en el marcador, el Espanyol no se rindió y remontó con un golazo de Carlos Romero y otro de Pere Milla, sellando la quinta victoria consecutiva.
Manolo González, en rueda de prensa, evitó hablar de competiciones europeas: sabe del sufrimiento histórico del club con ascensos y descensos. Sin embargo, con 33 puntos y un promedio que proyecta clasificación europea al final de temporada, la afición perica comienza a ilusionarse. El objetivo oficial sigue siendo la salvación, pero actuaciones como esta invitan a soñar con algo más.