La Unión Europea ha excluido a organizaciones chinas de sus programas de tecnología colaborativa más avanzados, que abarcan campos como inteligencia artificial, tecnologías cuánticas, semiconductores y biotecnología. La UE cita preocupaciones sobre la seguridad de la investigación y posibles aplicaciones militares. El científico espacial chino Wu Ji expresa dudas sobre si la política dañará significativamente a China y sugiere que podría aislar aún más a Europa.
Las nuevas normas de la Unión Europea, vigentes este año, impiden a organizaciones con sede en China solicitar subvenciones en las áreas 'críticas' designadas del programa Horizon Europe, dotado con 93.000 millones de euros (110.000 millones de dólares). Estas incluyen inteligencia artificial (IA), tecnologías cuánticas, semiconductores y biotecnología. La UE justifica la medida citando riesgos para la seguridad de la investigación y posibles aplicaciones militares.nnBajo las normas publicadas en diciembre, los investigadores fuera de China en estos campos deben demostrar que sus instituciones asociadas no están directamente propiedad o controladas por entidades chinas. El documento dedica cinco páginas específicamente a las restricciones sobre China.nnSin embargo, expertos en los sectores afectados sugieren que el impacto de la prohibición puede ser limitado, ya que la colaboración en algunas áreas ha alcanzado mínimos históricos. El científico espacial chino Wu Ji duda de que la política perjudique significativamente a China y señala que podría hacer que Europa 'parezca más aislada'.nnLas colaboraciones pasadas entre China y Europa en investigación espacial, como la participación de la Sociedad China de Investigación Espacial en la misión del satélite SMILE y el proyecto Double Star, han sido notables. Sin embargo, los lazos han disminuido en los últimos años. Académicos como Cao Cong de la Universidad de Duke y Joy Zhang de la Universidad de York indican que los niveles actuales de cooperación ya son mínimos.nnUn análisis del Quincy Institute destaca cómo tales restricciones subrayan la creciente cautela de la UE respecto a las transferencias tecnológicas.