La directiva DAC8 de la Unión Europea entra en vigor el 1 de enero, obligando a los proveedores de servicios de criptoactivos a informar datos de usuarios y transacciones a las autoridades fiscales. Esta medida busca mejorar la transparencia fiscal en el sector cripto, funcionando junto con el reglamento MiCA. El incumplimiento tras el 1 de julio podría acarrear sanciones, incluidas incautaciones de activos por evasión fiscal.
La última iniciativa de la Unión Europea para la transparencia fiscal en activos digitales llega con la directiva DAC8, efectiva desde el 1 de enero. Este marco extiende la cooperación administrativa existente del bloque en materia tributaria para incluir criptoactivos y proveedores de servicios, como exchanges y brókers. Bajo DAC8, estos proveedores deben recopilar y compartir información detallada sobre usuarios y transacciones con las autoridades fiscales nacionales, que a su vez intercambiarán los datos entre los Estados miembros.
Esta iniciativa aborda una deficiencia previa en la supervisión fiscal de las criptomonedas, aportando visibilidad a las tenencias, operaciones y transferencias equiparable a las cuentas bancarias tradicionales y valores. DAC8 funciona de manera independiente del reglamento sobre Mercados de Criptoactivos (MiCA), adoptado en abril de 2023. Mientras que MiCA se centra en licencias, protección al cliente y operaciones de mercado para empresas cripto, DAC8 se dirige específicamente al cumplimiento fiscal proporcionando a las autoridades datos esenciales para evaluar y hacer cumplir obligaciones.
Aunque la directiva se activa el 1 de enero, las empresas cripto disponen de un período de gracia hasta el 1 de julio para actualizar sus sistemas de informes, diligencia debida con clientes y controles internos. Después de esa fecha, el incumplimiento en los informes podría conllevar sanciones según las leyes nacionales. Para los usuarios, las normas introducen herramientas de ejecución más fuertes: las autoridades fiscales pueden colaborar transfronterizamente para detectar evasión, lo que podría llevar a embargos o incautaciones de activos cripto, incluso si se mantienen en plataformas fuera del país de residencia del usuario.
Este desarrollo señala una integración más amplia de las criptomonedas en los sistemas financieros regulados, con el objetivo de frenar la evasión fiscal mientras se apoya el crecimiento del sector bajo MiCA.