Sidônio Palmeira, titular de la Secretaría de Comunicación Social (Secom), planea permanecer en el cargo hasta el final del mandato de Lula y designar a su socio para la campaña de reelección. Científicos políticos advierten que esto no elimina el riesgo de usar recursos públicos para fines electorales. El cambio busca separar al presidente del candidato, pero genera preocupaciones por conflictos de interés.
Sidônio Palmeira asumió la Secretaría de Comunicación Social (Secom) en enero de 2025, con la intención inicial de permanecer en el cargo un año y dejarlo a principios de 2026 para dedicarse plenamente al proyecto de reelección de Luiz Inácio Lula da Silva, incluyendo el período de precampaña. Sin embargo, fuentes cercanas al ministro indican que los planes han cambiado: Palmeira permanecerá en el segundo piso del Palácio do Planalto hasta el final del mandato actual y nombrará a su socio, Raul Rabelo, como el marquetólogo encargado de la campaña presidencial del PT. Esta decisión, aún pendiente de confirmación, busca separar formalmente al presidente Lula del candidato Lula, pero los expertos consultados por VEJA advierten que el riesgo de conflicto de intereses persiste incluso sin que Palmeira dirija directamente la comunicación de la campaña. «No se puede usar la promoción de los logros del Estado para promover candidaturas políticas o beneficios personales. Mientras Sidônio esté en la Secretaría de Comunicación, existe el riesgo de que esto suceda. Se trata de una situación en la que Lula, el candidato presidencial, podría beneficiarse para la reelección utilizando la estructura del Estado», afirma el científico político Valdir Pucci. Agrega: «Tener la estructura del Gobierno federal en las manos durante una campaña presidencial es muy poderoso. En campañas anteriores sin simbiosis, hubo incluso choques entre el marquetólogo y la comunicación gubernamental. Ahora no habrá ese conflicto. Pero esto podría acarrear problemas al Estado brasileño». El consultor en marketing político Leandro Grôppo señala que es común trazar una línea estratégica en la comunicación gubernamental que se extiende a la campaña, pero advierte: «Es una línea muy fina entre el interés informativo público y el interés electoral, de modo que la máquina pública no se use para promover al candidato a la reelección». El científico político Alberto Aggio, de Unesp, evalúa que Lula controlará el potencial conflicto «hasta el límite en que se convierta en un problema para él» y apunta que Brasil aborda el tema con menos rigor que Europa, donde las investigaciones y demandas judiciales son más habituales.