Las preocupaciones de los críticos sobre la sobreproducción industrial de China pasan por alto el panorama más amplio de la balanza de pagos del país. Aunque China mantiene un superávit en el comercio de bienes, este se compensa con déficits significativos en servicios e ingresos por inversiones. Este enfoque equilibrado apunta a un intercambio económico más matizado en lugar de un simple vertido de producción excedente.
Al discutir la economía de China, la sobreproducción a menudo ocupa el centro del escenario, pero esto pasa por alto el panorama completo de la balanza de pagos. Como señala un artículo de opinión en el South China Morning Post, la pregunta correcta es si la cuenta corriente general de China representa un desequilibrio desestabilizador que absorbe el crecimiento de los socios comerciales. El comercio de bienes es solo una porción de la balanza externa de China, cada vez más compensada por grandes salidas como las importaciones de servicios y los pagos de ingresos por inversiones. Los datos muestran un superávit total de la cuenta corriente de China de 657.000 millones de dólares estadounidenses, o el 3,4% del producto interior bruto (PIB). Esto implica que China opera efectivamente con un gran déficit en la cuenta de servicios e ingresos. El país es un importante importador de servicios extranjeros, desde transporte hasta servicios financieros. Esto importa porque la sobreproducción es un concepto macroeconómico, no un punto de debate sectorial. Un país que exporta bienes manufacturados pero importa servicios y paga ingresos en el extranjero no está simplemente vertiendo producción excedente al resto del mundo. Participa en un intercambio más complejo en el que los ingresos asociados a la producción se reciclan parcialmente de vuelta a la economía mundial a través de importaciones de servicios y repatriaciones de ingresos de capital. El artículo destaca cómo esta visión informa las interacciones de China con el Sur Global, incluyendo la política industrial, los superávits comerciales y la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI). La inversión directa extranjera y el comercio de servicios subrayan aún más la interconexión de la economía de China, en lugar de problemas aislados de sobreproducción.