China avanza en equilibrio energético sostenible

En la COP30 en Belém, Brasil, China se posicionó como líder en economía verde, proponiendo reducir sus emisiones entre un 7% y un 10% para 2035. El país domina la producción global de tecnologías limpias como paneles solares y vehículos eléctricos, a pesar de ser el mayor emisor de CO₂ por sus plantas de carbón.

La reciente reunión de la COP30 en Belém, Brasil, destacó el compromiso de China con la transición energética. Allí, el país anunció planes para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un rango del 7% al 10% hacia 2035, mientras consolida su dominio en el mercado mundial de tecnologías limpias. China invierte masivamente en paneles solares y vehículos eléctricos, cubriendo cerca de un tercio de su consumo energético con electricidad, aunque sigue dependiendo de centrales térmicas a carbón, lo que lo convierte en el mayor emisor global de CO₂.

En términos de avances concretos, China se propuso alcanzar 1.200 GW de capacidad solar para 2030 y ya está cumpliendo esa meta. Solo en los primeros seis meses de 2025, instaló más de 210 GW solares y 51 GW eólicos adicionales. Paralelamente, construye una infraestructura de transmisión impresionante, con redes de extra y ultra alta tensión, respaldadas por grandes instalaciones de baterías para estabilizar la red. Esta innovación tecnológica se aplica sistemáticamente, permitiendo un equilibrio donde la demanda eléctrica se acerca al consumo de carbón en sectores residencial e industrial.

Los vehículos eléctricos chinos ofrecen autonomías superiores a 400 km, recargas en menos de 10 minutos y baterías más ligeras, incluso para transporte de carga, equilibrando el uso de electricidad y combustibles. Más del 84% del crecimiento en la demanda energética se cubre con fuentes limpias. En paneles solares, la eficiencia supera el 24%, y hay progresos en eólica offshore y almacenamiento accesible.

Este modelo contrasta con Colombia, donde la oferta energética no crece y es ineficiente y costosa. China demuestra que es posible expandir la producción con suministro robusto, tomando decisiones de largo plazo para liderar soluciones energéticas globales.

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