France Télévisions y Radio France han demandado a CNews, Europe 1 y Le JDD por difamación, solicitando 1,5 millones de euros en daños. Los grupos públicos denuncian una empresa orquestada de desestabilización económica e institucional. La ministra de Cultura, Rachida Dati, lamentó que este enfoque no se coordinara con las autoridades de supervisión.
El 10 de noviembre de 2025, France Télévisions y Radio France presentaron por separado demandas ante el Tribunal de Asuntos Económicos de París contra CNews, Europe 1 y Le Journal du Dimanche (JDD), todos propiedad del imperio mediático de Vincent Bolloré. Los dos grupos públicos, dirigidos respectivamente por Delphine Ernotte y Sibyle Veil, acusan a estos medios privados de difamación y buscan 1,5 millones de euros en daños. Denuncian una 'empresa orquestada de desestabilización' que es económica e institucional, en medio de un conflicto en curso desde septiembre, donde los medios de Bolloré acusaron a la radiodifusión pública de sesgo izquierdista.
El miércoles 19 de noviembre, durante las preguntas al gobierno en la Asamblea Nacional, la ministra de Cultura Rachida Dati expresó su molestia. 'Este enfoque no se había coordinado de ninguna manera e incluso menos aprobado por las autoridades de supervisión', declaró. Reconoció la libertad legal de los grupos públicos para proceder, pero enfatizó: 'Las autoridades de supervisión deberían haber sido informadas, podrían haber sido informadas', citando el respeto a los fondos públicos involucrados en el procedimiento.
Por su parte, el presentador de CNews Pascal Praud reaccionó con fuerza en su programa 'L'heure des pros 2' el 18 de noviembre. 'Si atacan, nosotros atacaremos', afirmó, señalando que las críticas de CNews y Europe 1 eran a menudo respuestas a ataques previos, como la controversia que involucró a Patrick Cohen y Thomas Legrand, o segmentos satíricos en France 5. El abogado Gilles-William Goldnadel, invitado en el plató, mencionó un posible contraataque, afirmando ser víctima de difamación durante años. Praud describió una imitación de Élisabeth Lévy en France 5 como 'repugnante', 'sexista' y equivalente a difamación.
Esta litigación destaca las crecientes tensiones entre la radiodifusión pública y los medios privados, impulsadas por acusaciones mutuas de sesgo y competencia desleal.