En una tribuna publicada en Le Monde, Laure Darcos y Nathalie Loiseau, líderes de Horizons, denuncian la mala fe en los debates sobre el etiquetado de medios y los ataques a la radiodifusión pública. Enfatizan que en la era digital, salvaguardar la información verificada es vital frente a la rápida propagación de noticias falsas. Apoyan una certificación independiente para identificar medios fiables sin interferencia estatal.
En la era digital, la información se propaga a una velocidad sin precedentes, impulsando el acceso al conocimiento pero también permitiendo la difusión masiva de rumores, manipulaciones y contenidos engañosos. Salvaguardar la información verificada y con fuentes se ha convertido en un problema crítico para los ciudadanos, los medios de comunicación, las instituciones y las plataformas en línea.
La mención de Emmanuel Macron al etiquetado de medios ha provocado una fuerte reacción adversa, con críticos que temen un 'ministerio de la verdad' en el que el Estado separaría los medios buenos de los malos. Laure Darcos y Nathalie Loiseau se oponen firmemente a cualquier injerencia política, subrayando que la libertad de prensa es esencial para la democracia.
Apoyan la 'Journalism Trust Initiative' (JTI), liderada por Reporters Without Borders (RSF), que ha sido adoptada por más de 2.000 medios en 119 países. Este proceso de certificación, realizado por auditores externos independientes, evalúa la ética, la independencia editorial, la protección de fuentes, la transparencia en la financiación, la autonomía de gobierno y las estructuras legales de las organizaciones mediáticas. Evalúa las entidades mediáticas que producen la información, no el contenido en sí.
En medio de la desinformación generalizada en la que cualquiera puede hacerse pasar por periodista, los autores argumentan que ningún medio profesional debería resistirse a destacar el periodismo riguroso y verificado. Establecen paralelos con confiar solo en médicos cualificados para la atención sanitaria o en pilotos con licencia para volar: la información exige la misma rigurosidad para garantizar la supervivencia democrática de todos.