La Comisión de Competencia ha ordenado a Google pagar 688 millones de rands en cinco años para compensar a editores de noticias sudafricanos por el valor extraído de la industria. Esta sentencia proporciona cierto alivio en medio de un mercado digital distorsionado, pero frustra a los editores por la absolución de Meta y la inacción ante la desinformación. Tratar el periodismo como un bien público mediante intervenciones políticas se considera crucial para su sostenibilidad.
Las recientes conclusiones de la Comisión de Competencia destacan un mercado roto para el periodismo sudafricano, donde las plataformas digitales han acentuado pero no causado el declive. En una sentencia, Google debe pagar 688 millones de rands en cinco años como compensación, reconociendo distorsiones de jugadores dominantes. Las reacciones son mixtas: el pago ofrece margen de maniobra a los editores para buscar sostenibilidad, pero la decisión absuelve a Meta de la depreciación algorítmica de contenidos noticiosos e ignora una década de difusión de desinformación.
Mientras las plataformas enfrentan sus propias disrupciones, la inteligencia artificial plantea tanto amenazas como oportunidades. Los AI Overviews de Google están reduciendo el tráfico de referencia a editores en dos dígitos, tensionando estrategias digitales. Sin embargo, la IA puede habilitar coberturas e investigaciones eficientes si se aprovecha adecuadamente. Las redacciones prósperas se centrarán en periodismo original, impulsado por humanos —cultivando fuentes, ejerciendo juicio y responsabilizando al poder— que las máquinas no pueden replicar.
El periodismo funciona como un bien público, pero el mercado libre invierte insuficientemente en él. Estudios de los años 80 y 90 mostraron editores rentables fallando en fortalecer redacciones pese al crecimiento. Sudáfrica ha perdido más de la mitad de su fuerza laboral periodística por disrupciones. Las investigaciones de State Capture ejemplifican el valor: revelaciones llevaron a miles de millones en recuperaciones de activos y procesamientos de funcionarios, beneficiando a la nación mucho más allá de las ganancias de los editores.
Un estudio FT Strategies de 2023 revela que es diez veces más difícil sostener el periodismo en África que en Europa septentrional, debido a condiciones de mercado. La crisis local es aguda, con declive en la gobernanza municipal y prestación de servicios no reportados mientras desaparecen periódicos comunitarios. Sin reporteros locales en reuniones de concejo, persisten corrupción y mala administración sin control.
Ayudas a corto plazo como el Digital News Transformation Fund ayudan, pero el cambio a largo plazo exige reforma política. El Government Communication and Information System (GCIS) tiene 19 recomendaciones, incluyendo incentivos fiscales para lectores y anunciantes, financiación de desarrollo, datos cero-tarifa para noticias y protecciones contra demandas vexatorias. La ejecución sigue siendo el desafío en un país con historial de brechas en implementación de políticas. Como nota el editorialista Styli Charalambous, 'El trabajo de los periodistas forma la barrera contra tantos males que de otro modo quedarían impunes.' Sudáfrica tiene el marco para liderar democracias en desarrollo en la sostenibilidad de su prensa, si prevalecen voluntad política y unidad sectorial.