Tras su defensa del 22 de enero del manejo del STF, el presidente Edson Fachin emitió el 25 de enero un comunicado que califica la cobertura mediática del caso de fraude Banco Master como un ataque a la autoridad del tribunal y la democracia. La medida ha encendido el debate, con columnistas que lo denuncian como un blindaje para jueces ante irregularidades reportadas como contratos y lazos personales.
El 25 de enero de 2026, el ministro del Supremo Edson Fachin, presidente del STF de Brasil, publicó un comunicado sobre la cobertura mediática del caso Banco Master —una investigación por fraude que involucra al banquero Daniel Vorcaro y los presuntos lazos del ministro Dias Toffoli, tras las órdenes de Toffoli de tomar declaraciones a los investigadores—. Esto ocurrió días después de la nota técnica del 22 de enero de Fachin, que defendía las decisiones monocráticas durante el receso y rechazaba amenazas a la institución. nFachin declaró: «Quien intente desmoralizar al STF para erosionar su autoridad, con el fin de provocar caos y dilución institucional, está atacando el corazón mismo de la democracia constitucional y el estado de derecho. El Supremo Tribunal actúa por mandato constitucional, y ninguna presión política, corporativa o mediática puede revocar ese rol.» nEl comunicado presenta la reporting periodístico como un socavamiento al tribunal y al estado de derecho. Columnistas como Lygia Maria de Folha de S.Paulo lo calificaron de corporativismo vergonzoso, argumentando que el periodismo expone hechos que necesitan escrutinio, como un contrato multimillonario entre Banco Master y el bufete de la esposa del ministro Alexandre de Moraes; vínculos entre fondos relacionados con el banco y un resort copropiedad de los hermanos de Toffoli; las visitas de Toffoli al lugar; y la sede de la empresa de los hermanos en una residencia familiar, a espaldas de la cuñada de Toffoli. nLos críticos destacan que el reporting informa a los ciudadanos sin pretender derrocar instituciones. Sin embargo, el STF se presenta como víctima, repitiendo patrones en casos como la pesquisa de fake news de 2024, donde Moraes investigó una filtración de Folha como crimen organizado contra la democracia —visto por detractores como un freno al escrutinio—.