El ministro del STF Gilmar Mendes suspendió partes de la Ley de Impeachment de 1950, restringiendo las solicitudes de impeachment para ministros solo a la PGR y elevando el quórum requerido en el Senado. La medida provocó una reacción inmediata del presidente del Senado Davi Alcolumbre, quien defendió las prerrogativas del Legislativo y amenazó con cambios constitucionales. El gobierno de Lula, a través de la AGU, solicitó reconsideración hasta el fallo en plenario.
El 3 de diciembre de 2025, el ministro del STF Gilmar Mendes suspendió monocráticamente artículos de la Ley n.º 1.079/1950, que regula el impeachment de autoridades. El principal cambio hace competencia exclusiva de la Procuraduría General de la República (PGR), encabezada por Paulo Gonet, presentar quejas contra ministros del STF por crímenes de responsabilidad. Anteriormente, cualquier ciudadano podía hacerlo directamente ante el Senado.
Mendes argumentó que la norma antigua incentivaba quejas motivadas por intereses político-partidistas, sin base legal rigurosa. «El jefe del Ministerio Público de la Unión [...] tiene la capacidad de evaluar, desde una perspectiva estrictamente legal, la existencia de elementos concretos que justifiquen el inicio de un procedimiento de impeachment», escribió el ministro. Además, elevó el quórum para abrir el proceso en el Senado de la mayoría simple a dos tercios de los miembros, es decir, 54 de 81 senadores, alineándolo con el requisito para el impeachment presidencial.
La decisión, dictada como medida cautelar en una demanda presentada por el partido Solidariedade, generó tensiones con el Legislativo. El presidente del Senado Davi Alcolumbre (União Brasil-AP) pronunció un discurso vehemente, exigiendo respeto al Congreso y declarando: «No me falta coraje para hacer lo necesario para proteger al Legislativo brasileño». Abogó por aprobar una nueva ley sobre crímenes de responsabilidad de ministros del STF y enmendar la Constitución para revertir la medida, que debilita el rol del Senado.
El episodio exacerba disputas históricas entre poderes, incluida la nominación del presidente Lula de Jorge Messias al STF, resistida por Alcolumbre, quien prefería a Rodrigo Pacheco (PSD-MG). La Advocacía General de la Unión (AGU), encabezada por Messias, se opuso a la exclusividad de la PGR, defendiendo la legitimidad popular de las quejas, pero acordó con el quórum de dos tercios para proteger la independencia judicial. «Sin tal salvaguarda, la independencia judicial permanece debilitada», afirmó la AGU.
Otras fricciones incluyen la preservación del mandato de Carla Zambelli (PL-SP), condenada por el STF, y el caso de Alexandre Ramagem (PL-RJ). La medida cautelar será juzgada por el plenario del STF en una sesión virtual del 12 al 19 de diciembre, coincidente con el receso legislativo. La oposición planea una enmienda constitucional para restaurar el derecho de cualquier ciudadano a presentar solicitudes.