El piloto de Mercedes, George Russell, terminó séptimo en el Gran Premio de Hungría después de que un problema de software en el motor activara el sistema anti-calado en la salida. Actualmente ocupa el tercer lugar en el campeonato de pilotos con 160 puntos tras 11 carreras.
Russell convirtió la pole en victoria en el Gran Premio de Australia y ganó la carrera al sprint de China a principios de año. Siguieron múltiples contratiempos, incluyendo un fallo de motor en Canadá, un abandono en Bélgica y un problema en la clasificación de Shanghái que le costó la pole frente a su compañero de equipo Kimi Antonelli.
En Hungaroring, una fuga de agua destruyó su motor el sábado, obligando a realizar un cambio antes de la carrera. En la parrilla, un error de software en el motor envió las revoluciones por encima de las 12.800 RPM, lo que obligó a Russell a levantar el pie del acelerador. El coche cayó a 4.500 RPM en la salida y activó el sistema anti-calado.
El jefe del equipo, Toto Wolff, confirmó que el problema era técnico y ajeno al control del piloto. Russell publicó en Instagram que seguiría esforzándose después de una temporada de altibajos y decepciones, añadiendo que era momento de descansar durante el parón estival.