George Russell y Mercedes han rastreado sus recientes problemas de rendimiento en la Fórmula 1 hasta un fallo en la calibración del software de la unidad de potencia, descartando que se tratara de su estilo de conducción. El equipo detectó la anomalía en los datos del Gran Premio de Bélgica en Spa-Francorchamps. Se ha implementado una solución, pero requiere validación en el Gran Premio de Italia en Monza.
Russell tuvo dificultades en Spa, clasificando medio segundo por detrás de su compañero de equipo Kimi Antonelli y retirándose tras un contacto con Lewis Hamilton. Además, se quedó sin batería en la recta de Kemmel durante la carrera.
El británico comentó que los datos revelaron que los valores en pantalla no estaban calibrados correctamente. Esto afectó al despliegue de energía a lo largo de la vuelta, de forma similar a un problema observado con Oscar Piastri. Russell describió el descubrimiento como un gran alivio, ya que anteriormente había intentado ajustar su técnica de conducción.
Mercedes localizó la causa raíz en el software de gestión de la unidad de potencia en sus instalaciones de Brixworth. El software desplegaba la energía eléctrica demasiado pronto en la vuelta, lo que generaba un desequilibrio más adelante. El equipo ha aplicado una corrección, pero confirmará su eficacia en Monza, ya que las próximas carreras en Hungaroring y Zandvoort no presentan condiciones comparables.
Russell espera afrontar el Gran Premio de Hungría con un enfoque más claro, centrándose en pilotar de forma natural sin preocuparse por el rendimiento en las rectas.