Dakota Taylor, una georgiana de 21 años, se enfrenta a cargos de asesinato por las muertes de sus dos hijos, a quienes supuestamente asfixió con años de diferencia. Las autoridades dicen que confesó los homicidios, incluyendo cerrarles las fosas nasales hasta que dejaron de respirar. Taylor también tiene antecedentes de amenazar a sus hijas, lo que llevó a su colocación en hogares de acogida.
Dakota Taylor fue arrestada en noviembre de 2025 por la Oficina de Investigación de Georgia por el asesinato de su hijo de 8 meses, Caleb, quien murió en enero de 2025. Ya estaba bajo custodia en relación con la muerte en 2021 de su hijo de 7 meses, Micah. Según la policía, Taylor admitió haber asfixiado a ambos niños pellizcándoles la nariz y cubriéndoles la cara con la mano o una mascarilla COVID según relatos posteriores de testigos cercanos, como el padre de Micah y la media hermana de Taylor, quienes la oyeron confesar detalles gráficos de las muertes, como cortar el interior de la nariz de Micah y sostener una mascarilla hasta que dejó de respirar, o sostener la mano sobre la cara hasta que cambió de color y dejó de moverse, y para Caleb confesar antes del trayecto a casa de un familiar donde lo dejó cubierto con una manta con las manos azules, muriendo poco después en un hospital. Taylor también confesó a un recluso en prisión. Un video de cámara corporal mostró su actitud indiferente ante la muerte de Micah, encontrado azul e inmóvil en un columpio para bebés tras su breve fuga del hogar grupal, donde vivía embarazada de él en otoño de 2020 mientras amenazaba vía Twitter y mensajes de texto con matar a sus hijas, llegando incluso a ponerle un cuchillo en la garganta a una para retener al padre; las niñas fueron consideradas en peligro y colocadas en acogida, siendo luego adoptadas; un trabajador social la describió con 'falta de apego' e 'impropia para criar a sus hijos'. Taylor enfrenta cargos de asesinato en los condados de Jefferson y DeKalb. En una audiencia de fianza en marzo en Jefferson, se le fijó una fianza en efectivo de 150.000 dólares y de propiedad de 300.000 dólares, que su familia dijo no poder pagar. No se le concedió fianza en DeKalb, con próxima comparecencia el 7 de abril.