Según se informa, Japón realizó una operación a gran escala de compra de yenes por valor de unos 35.000 millones de dólares, lo que provocó una caída del tipo de cambio USD/JPY de casi el 3%, situándolo en 155,5. Los datos del Banco de Japón respaldan la magnitud de la intervención, que de confirmarse, supondría la primera medida oficial en casi dos años. Esta maniobra pone de manifiesto la limitada tolerancia de Tokio ante la persistente debilidad del yen en un contexto de aumento de los costes de importación.
La intervención cambiaria de Tokio sacudió los mercados. Las autoridades intervinieron en el mercado de divisas con aproximadamente 35.000 millones de dólares en compras de yenes, según datos del mercado monetario del Banco de Japón. Esto provocó que el dólar cayera casi un 3% frente al yen hasta situarse en 155,5. Una vez confirmado por el informe mensual del Ministerio de Finanzas, la operación se clasificaría como la segunda más grande registrada en Japón y su primer esfuerzo oficial de apoyo al yen en casi dos años. La acción se produjo tras la decisión del Banco de Japón de mantener su tipo de interés oficial en el 0,75% el 28 de abril, a pesar de la disidencia de tres miembros de la junta que presionaban por un 1% (CryptoSlate, 2 de mayo). La Reserva Federal de EE. UU. mantuvo de forma similar su tipo en el 3,50%-3,75% el 29 de abril. Este amplio diferencial de tipos de interés, de 275 a 300 puntos básicos, sigue alimentando las operaciones de «carry trade» con el yen, en las que los inversores piden prestado a bajo coste en yenes para invertir en activos de mayor rendimiento. Se vislumbran implicaciones más amplias para los mercados mundiales. Las operaciones de «carry trade» financiadas en yenes, estimadas por UBS en hasta 500.000 millones de dólares antes de las liquidaciones parciales, implican que los fondos de cobertura mantienen posiciones cortas en yenes para financiar activos distantes. Un fortalecimiento repentino del yen obliga a cubrir las posiciones cortas, lo que podría desencadenar ventas en activos líquidos como el Bitcoin. Los datos del BPI muestran que el yen interviene en el 16,8% de las operaciones de divisas en todo el mundo, lo que amplifica su alcance global. Los datos de la CFTC del 21 de abril indicaron que los fondos apalancados mantenían 148.717 contratos de futuros cortos de yenes, un aumento drástico respecto a la semana anterior. El Bitcoin se enfrenta a posibles consecuencias. Los operadores advierten que las presiones sobre el yen podrían llevar a los fondos apalancados a vender Bitcoin para obtener liquidez, como se vio en un episodio de agosto de 2024 cuando cayó un 13%. El Bitcoin cotizaba cerca de los 78.000 a 79.000 dólares el 1 de mayo. Los analistas señalan que la suavización histórica del dólar derivada de tales intervenciones suele beneficiar a los activos de riesgo a largo plazo, aunque la volatilidad a corto plazo persiste si el Banco de Japón no sube los tipos. Reuters informó que el 65% de los economistas en una encuesta del 16 de abril espera un tipo del 1,0% para finales de junio de 2026.