El Gobierno de Japón planea levantar temporalmente las restricciones a las centrales eléctricas de carbón para hacer frente a la escasez de energía provocada por la guerra en Oriente Medio. Los funcionarios presentaron el plan a un panel de expertos, quienes lo aprobaron, informó el Ministerio de Industria. La medida permite el pleno funcionamiento de las centrales de carbón más antiguas y menos eficientes durante un año, a partir del nuevo ejercicio fiscal en abril.
El Gobierno de Japón anunció el viernes sus planes de levantar temporalmente las restricciones a las centrales eléctricas de carbón para aliviar la escasez de energía provocada por la guerra en Oriente Medio. Un funcionario del Ministerio de Industria declaró en una reunión de expertos retransmitida por internet que "la situación actual en Oriente Medio, que afecta a los precios del combustible", ha aumentado "la incertidumbre respecto al futuro suministro de GNL". Añadió que "será necesario, aumentando el funcionamiento de las centrales eléctricas de carbón, garantizar la fiabilidad del suministro estable".
Anteriormente, se exigía a los proveedores de energía que mantuvieran el índice de funcionamiento de las centrales de carbón de altas emisiones en un 50 por ciento o menos. El nuevo plan permite el pleno funcionamiento de las centrales más antiguas y menos eficientes durante un año a partir del nuevo ejercicio fiscal que comienza en abril, según el sitio web del ministerio.
La energía térmica genera alrededor del 70 por ciento de la electricidad de Japón, siendo el carbón el 30 por ciento del combustible, el GNL el 30 por ciento y el petróleo el siete por ciento. Se estima que la medida ahorrará unas 500.000 toneladas de GNL, dijo el funcionario.
Yoko Mulholland, del laboratorio de ideas sobre el clima E3G, declaró a la AFP que los planes "aumentan el riesgo de que Japón no cumpla su objetivo de eliminar las centrales de carbón ineficientes para 2030". Advirtió que esto podría "encerrar a Japón en un círculo vicioso de dependencia de los combustibles fósiles" y retrasar el objetivo de la primera ministra Sanae Takaichi de lograr el 100 por ciento de autosuficiencia energética nacional. "Esta crisis ha puesto de manifiesto los riesgos de depender de los combustibles fósiles importados, y ahora es el momento de que Japón cambie de rumbo para adoptar plenamente las energías renovables como un activo estratégico nacional".
La guerra llevó a Irán a cerrar parcialmente el estrecho de Ormuz y a atacar instalaciones energéticas del Golfo, lo que empujó a otras naciones asiáticas a recurrir al carbón. Corea del Sur planea levantar los topes de capacidad de carbón y aumentar la producción nuclear; Filipinas aspira a aumentar la generación mediante carbón. Japón, el quinto mayor importador de petróleo del mundo, obtiene más del 90 por ciento de su petróleo y el 10 por ciento de su GNL de Oriente Medio. Importa casi el 80 por ciento del carbón de Australia e Indonesia, según la Agencia de Recursos Naturales y Energía. Tokio también comenzó a liberar reservas estratégicas de petróleo el jueves.