Un consorcio japonés celebró su reunión inaugural en Tokio con el objetivo de lograr el uso práctico de lentes de contacto inteligentes alrededor de 2030. Liderado por Yasuhiro Takaki, profesor de la Universidad de Agricultura y Tecnología de Tokio, el grupo busca integrar componentes electrónicos para proyectar imágenes y promover aplicaciones médicas. La intención es liderar la expansión de esta tecnología desde Japón hacia el resto del mundo, a diferencia del predominio extranjero en el sector de los teléfonos inteligentes y las gafas inteligentes.
El Smart Contact Lens Consortium, integrado por la Universidad de Agricultura y Tecnología de Tokio, la Universidad de Waseda y el fabricante de lentes de contacto Seed, celebró su primera reunión en Tokio. Yasuhiro Takaki, director del grupo y profesor universitario, declaró: "Aunque los gigantes extranjeros de la tecnología de la información han liderado el desarrollo de los teléfonos inteligentes y las gafas inteligentes, queremos que los lentes de contacto inteligentes se expandan desde Japón hacia el resto del mundo".
El grupo planea integrar componentes electrónicos diminutos en los lentes de contacto para visualizar datos, incluyendo imágenes, en el campo de visión del usuario. El consorcio avanzará en investigaciones encargadas por el Instituto Nacional de Tecnología de la Información y las Comunicaciones de Japón, dependiente del Ministerio de Asuntos Internos, al tiempo que promoverá aplicaciones médicas. El desarrollo de lentes de contacto inteligentes comenzó en el extranjero alrededor de 2008, siendo los lentes para medir la presión intraocular el único producto disponible actualmente tanto en Japón como en el exterior.
Takeo Miyake, profesor de la Universidad de Waseda, señaló que medir la presión intraocular ayuda a monitorear el glaucoma, la principal causa de ceguera en Japón. Dichos lentes también podrían rastrear la hiperglucemia relacionada con la retinopatía diabética. Los componentes transmitirán los datos de forma inalámbrica a un dispositivo periférico que se usará alrededor de la cabeza o el cuello, el cual se conectará a los teléfonos inteligentes.
Takaki destacó los desafíos para garantizar un uso cómodo de los lentes y la seguridad ocular. El consorcio tiene como objetivo resolver estos problemas para su implementación práctica alrededor de 2030.