La Villa Jesuita de Mirador en la ciudad de Baguio ha albergado uno de los sitios de observación sísmica más antiguos de Filipinas durante casi 120 años. La estación, establecida a principios del siglo XX, continúa registrando datos sísmicos a pesar de los cambios tecnológicos y de eventos importantes como el terremoto de Luzón de 1990.
El reverendo Jose Quilongquilong, S.J., rector de Loyola Vista de Baguio, describió el sitio como un símbolo del compromiso jesuita con la ciencia, la fe y el servicio público. El Observatorio de Manila instaló los primeros instrumentos en Mirador Hill a principios del siglo XX, aprovechando su ubicación estable para trabajos de meteorología y sismología que se extendieron por el norte de Filipinas.
Un terremoto de magnitud 7.7 el 16 de julio de 1990 dañó el sismógrafo mecánico original, pero no antes de que registrara los momentos iniciales del evento. La estación utiliza ahora un sismómetro de banda ancha Nanometrics Trillium 120PA que detecta movimientos tan pequeños como un nanómetro y transmite datos al DOST-PHIVOLCS y a redes internacionales.
En 2024, se instalaron nuevos instrumentos por parte del Observatorio de Manila, el DOST-PHIVOLCS y la Academia Sinica de Taiwán. El complejo fue declarado Bien Cultural Importante por el Museo Nacional de Filipinas en 2018, preservando tanto su función científica como su patrimonio como sitio de retiro jesuita.